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Josefina Vicens 1911-1988 “Por todo el cuerpo, desde que me preparo a escribir, se me esparce una alegría urgente. Me pertenezco todo, me uso todo; no hay un átomo de mí que no esté conmigo, sabiendo, sintiendo la inminencia de la primera palabra.” |
Hoy quiero hablar de una escritora considerada, por muchos, como inclasificable. Una autora que, en su vida, publicó sólo dos libros dueños de una extraña belleza y una prosa a la vez fulminante y luminosa. Se trata de Josefina Vicens (México, 1911-1988).
Escribió guiones para el cine y también en periódicos, sobre toros, sobre política, resguardada en seudónimos como Pepe Faroles y Diógenes García. El año 1958 publicó El libro vacío (un libro sobre el deseo de escribir y su imposibilidad) y, en 1982, publicó Los años falsos.
La edición que yo tengo y de la que voy a citarles (y que se encuentra con relativa facilidad en librerías) contiene los dos libros en uno y es del Fondo de Cultura Económica.
En El libro vacío, el protagonista nos cuenta que quiere escribir un libro y para ello lleva dos cuadernos. Para escribir y pasar en limpio. Pero el tiempo pasa y lo que tenemos es la reflexión constante y cotidiana sobre la imposibilidad de escribir.
La dedicatoria de El libro vacío dice: “A quien vive en silencio,/dedico estas páginas,/silenciosamente.” Y sus primeras palabras son “No he querido hacerlo.” El protagonista vive su vida de oficina y llega a su casa para encerrarse a tratar de escribir y no escribir a la vez.
“No escribir. Nada más. No escribir. Ésa es la fórmula. Y levantarme ahora mismo, lavarme las manos y huir.”
Mientras José García se empeña en su particular empresa, lo rodea una familia como un murmullo constante. Una mujer sencilla con la que lleva mucho tiempo, un hijo veinteañero que se empieza a enamorar y un hijo pequeño que está enfermo y que es también una herida en la familia.
Mientras su mujer limpia (“Todo lo limpio y claro le pertenece”)José piensa en insultarla. Leemos: “Me gustaría decirle: -Te trato mal porque me molesta tu equilibrio, porque no puedo tolerar tu sencillez. Te trato mal porque detesto a las gentes que no son enemigas de sí mismas”
José se impone reglas: “...lo primero que anoté con grandes letras, como una flecha que anunciara el peligro, fue: ‘No hablar en primera persona.’ Eso arrastra inevitablemente al relato de cosas particulares, reducidas al tamaño exacto de la casa familiar. Yo pretendo escribir algo que interese a todos. ¿Cómo diría? No usar la voz íntima, sino el gran rumor.”
Pero la voz íntima se queda en estas páginas. Porque hay intimidad en la relación de un escritor con aquello que escribe y todo lo que lo rodea. Porque lo familiar se vuelve un universo conmovedor en este libro.
“¿Cómo harán los que escriben? ¿Cómo lograrán que sus palabras los obedezcan? Las mías van por donde quieren, por donde pueden. Cuando ya las veo escritas, cuando con una vergüenza golosa las releo, me dan pena. Siento que van desprendiéndose de mí y cayendo en mi cuaderno.”
Pero también hay felicidad en el prospecto de escribir: “Por todo el cuerpo, desde que me preparo a escribir, se me esparce una alegría urgente. Me pertenezco todo, me uso todo; no hay un átomo de mí que no esté conmigo, sabiendo, sintiendo la inminencia de la primera palabra.”
Les dejo un par de citas más y me retiro:
“Creo que el no percibir brutalmente la destrucción, el aniquilamiento del cuerpo que se ama, es el gran milagro de la convivencia.”
“No sé qué haría si no pudiéramos seguir viviendo juntos la manera como van deteriorándose y perdiendo su color y su forma los objetos que durante tantos años nos han servido y acompañado.”
“Porque la experiencia es eso: una triste riqueza que sólo sirve para saber cómo se ha vivido, pero no para vivir nuevamente.”
Sobre otro amor, comenta: “La dejé porque en el mundo hay varios mundos, y el suyo era tan inhabitable para mí como para ella el mío.”
“Mi vida se desliza tranquila. Yo la agito a veces, ¿artificialmente?, con esta lucha entre el escribir y el no escribir.”
Podría citar todo el libro. Así como también pasajes de Los años falsos, novela en la que Vicens habla de un hijo que pierde a su padre pero que, al llevar su nombre,se siente condenado a repetir su destino. Así, cuando lo visita en el cementerio dice “Todos hemos venido a verme”
©️ Foto encontrada en:https://www.jotdown.es/2020/10/el-gran-rumor-de-josefina-vicens/
Garbanzo de a libra - Josefina Vicens - una alegría urgente:
Promo Josefina Vicens. Una vida a contracorriente UAM: