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#366escritoras

María José Navia nos recomienda #366 escritoras, y más...

Flannery O’Connor
Estados Unidos


1925-1964

“El significado de un cuento debe estar corporizado en la historia, debe hacerse concreto en ella. Una historia es una forma de decir algo que no puede decirse de ninguna otra manera, y nos cuesta cada una de las palabras del relato decir cuál es su tema.”

Hoy toca hablar de una de las grandes. Una autora que hoy cumpliría 95 años y que nos dejó dos novelas y muchísimos cuentos magníficos y terribles. Me refiero a la genial Flannery O’Connor (Estados Unidos 1925-1964).
Flannery O’Connor sale con muletas en muchas de sus fotografías. Luego de terminar el primer borrador de su primera novela, Wise Blood, y sentir un extraño dolor en los brazos, fue diagnosticada con la enfermedad de Lupus, que también había aquejado a su padre.
También suele salir acompañada de pavos reales y otras aves. Ella los criaba y cuidaba. En un momento llegó a tener más de cien en la casa donde vivió con su madre los últimos años de su enfermedad, Andalusia Farm, en Milledgeville, Georgia.
En sus obras abundan también las aves. Y no sólo en las literarias. O’Connor también dibujaba, pintaba, publicaba viñetas en revistas y periódicos. En su autorretrato, de hecho, se pintó junto a un faisán. Ella decía que lo prefería a todas sus fotos (que mentían, según ella).
O’Connor publicó dos novelas: Wise Blood (1952) y The Violent Bear It Away (1960). La primera fue llevada al cine por John Huston.
El 2015, el Servicio Postal de Estados Unidos homenajeó a Flannery O’Connor, creando una estampilla en su honor.
En español pueden encontrarse tanto sus novelas como sus cuentos completos, que recomiendo de todo corazón (si bien algunas de las portadas me dan un poco de miedo).
O, si quieren conocer su faceta de artista gráfica, también hay un libro que recopila sus viñetas (disponible en inglés y en español).
Las obras de O’Connor conjuran a la vez la violencia y la gracia, cuerpos cansados y deformes, relaciones afectivas muchas veces tirantes, en las que de todas formas aflora el humor (aunque sea uno muy negro). Cuentos con un corazón que muchas veces llega roto a la última página.
Sus obras son parte de lo que se denomina el Southern Gothic, o Gótico sureño. También se ve en ellas su formación católica, algo que se puede apreciar con claridad en un librito raro que O’Connor escribió a los veinte años durante su residencia en Iowa: A Prayer Journal.
Cuando la salud se lo permitía (y no lo hacía muy frecuentemente), O’Connor se las ingeniaba para viajar y ofrecer lecturas y conferencias. Una de ellas, “El arte del cuento”, se encuentra disponible en español en el blog de Eterna Cadencia
Algunas de las enseñanzas de O’Connor:”La ficción opera a través de los sentidos.Y creo que una de las razones por las cuales a la gente le resulta tan difícil escribir cuentos es que olvidan cuánto tiempo y paciencia se requiere para convencer al lector a través de los sentidos”
O:”La gente habla del tema del cuento como si el tema fuera un trozo de cuerda que anuda el extremo de una bolsa de comida para aves. Creen que si se puede extraer el tema de un cuento, del mismo modo que se quita el hilo que ata la bolsa de maíz, puede abrirse la historia y dar de comer a las gallinas. Pero no es ésa la forma en que el significado opera en la ficción.”
“Cuando ustedes puedan enunciar el tema de un cuento, cuando puedan separarlo de la historia en sí misma, podrán estar seguros de que ese cuento no es muy bueno. El significado de un cuento debe estar corporizado en la historia, debe hacerse concreto en ella. Una historia es una forma de decir algo que no puede decirse de ninguna otra manera, y nos cuesta cada una de las palabras del relato decir cuál es su tema.”

 

©️ Foto encontrada en: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/o_connor_flannery.htm